Washington y Bogotá, al borde de la ruptura diplomática.
El presidente estadounidense Donald Trump anunció este domingo la suspensión inmediata de “subsidios y pagos” a Colombia, luego de que el mandatario colombiano Gustavo Petro acusara a Estados Unidos de “asesinato” y de “violar la soberanía” nacional en una operación militar en el Caribe.
La reacción de Trump no se hizo esperar. A través de su red Truth Social, arremetió contra Petro, a quien calificó como un “líder de drogas ilícitas” que impulsa la producción masiva de narcóticos en Colombia. Sin ofrecer pruebas, Trump aseguró que el país sudamericano ha convertido el narcotráfico en su “principal negocio” y advirtió:
“Si Colombia no cierra esos campos de exterminio, EE.UU. lo hará por ellos… y no de forma amable”.
La Cancillería colombiana respondió con firmeza, calificando las declaraciones como “una amenaza directa a la soberanía nacional” y advirtió sobre el peligro de una posible intervención ilegal.
Este nuevo choque se produce tras la denuncia de Petro de que EE.UU. habría matado a un pescador colombiano, Alejandro Carranza, en una operación el 16 de septiembre. Según el presidente, el ataque fue contra una embarcación desarmada y posiblemente en aguas colombianas.
Horas antes del anuncio de Trump, Petro ya había elevado el tono en redes:
“Funcionarios del gobierno de los EE.UU. han cometido un asesinato y violado nuestra soberanía en aguas territoriales”.
En paralelo, Washington confirmó haber repatriado a un colombiano y un ecuatoriano sobrevivientes de otra operación reciente en el Caribe. Trump celebró la destrucción de un “narcosubmarino con fentanilo”, y describió a los tripulantes como “terroristas”, insistiendo en que serán tratados como al Qaeda.
La relación entre EE.UU. y Colombia, tradicionalmente sólida, vive uno de sus momentos más tensos en décadas. Desde el regreso de Trump a la presidencia, se han acumulado episodios de fricción: retiro de visas, recorte de certificaciones antidrogas, llamados a consultas diplomáticas y amenazas cruzadas.
Con la suspensión de ayudas y una narrativa cada vez más incendiaria desde ambas capitales, analistas advierten que el vínculo bilateral podría estar a las puertas de una ruptura sin precedentes.

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