Tratado global contra el plástico al borde del fracaso: Colombia lidera llamado por un acuerdo ambicioso

A pocas horas de que concluya la quinta ronda de negociaciones para establecer el primer tratado internacional contra la contaminación por plásticos, el consenso entre los 184 países participantes sigue siendo esquivo. El borrador de acuerdo presentado este miércoles fue rechazado de forma contundente por la mayoría de las delegaciones, incluyendo a Colombia, que exigió un texto “ambicioso” y calificó el documento actual como “inaceptable”.

La situación ha generado preocupación entre gobiernos y organizaciones ambientales, que alertan sobre la posibilidad de que no se alcance ningún acuerdo antes de la medianoche de este jueves, cuando expira el plazo oficial, aunque podría extenderse hasta el viernes.

La propuesta rechazada —de apenas diez páginas— fue considerada por muchos como desequilibrada y sin medidas concretas ni vinculantes. Solo India apoyó utilizarla como base de discusión. Países como Chile, México, Panamá, Canadá, la Unión Europea y naciones insulares del Pacífico también se opusieron, junto con ONG y expertos ambientales.

“El texto no cambia nada. Se rinde a los intereses de los estados petroleros y de la industria plástica, sin compromisos reales para frenar la producción”, criticó David Azoulay, del CIEL.

Colombia, junto a otros países latinoamericanos, ha abogado por un tratado robusto que limite la producción de plásticos y establezca mecanismos internacionales de cooperación. Actualmente, se producen cerca de 450 millones de toneladas de plástico cada año, pero menos del 10% se recicla. Según la OCDE, esta cifra podría triplicarse hacia 2060 si no se toman medidas.

El estancamiento en las negociaciones refleja las tensiones entre naciones ambiciosas y aquellas influenciadas por la industria petroquímica. En los pasillos, representantes del sector privado presionan contra cualquier medida coercitiva, lo que ha complicado aún más el consenso.

Dos posibles escenarios se perfilan: aprobar un texto débil sin impacto real o, peor aún, no acordar nada y retrasar indefinidamente la respuesta global al creciente problema del plástico.

Desde WWF, Zaynab Sadan instó a los países proactivos a presentar su propia propuesta: “Deben prepararse para que su texto se apruebe por votación. Es la única forma de lograr un tratado significativo”.

La comunidad internacional se juega más que un documento: está en juego la salud humana, el futuro de los océanos y el bienestar de generaciones futuras.


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