La Ley Ángel, la Ley Lorenzo y la Ley Kiara marcan un antes y un después en la historia de los derechos animales en Colombia. Castigos más severos, dignidad laboral para perros de vigilancia y regulación para los cuidadores de mascotas son solo el comienzo.
Con una emotiva ceremonia en la Casa de Nariño, Colombia selló este 23 de abril un compromiso histórico con los animales. Tres nuevas leyes —la Ley Ángel, la Ley Lorenzo y la Ley Kiara— fueron sancionadas para responder al abandono, la crueldad y la falta de regulación que durante años han dejado desprotegidos a millones de seres sintientes en el país. Esta jornada, que reunió a activistas, funcionarios y decenas de perros adoptados, fue también un acto simbólico de justicia.
La Ley Ángel (2455 de 2025) endurece las penas por maltrato animal: prisión de más de cuatro años, multas hasta por 60 salarios mínimos y agravantes como la mutilación o la violencia vicaria. Además, se establece un registro de agresores y se habilita a la Policía a intervenir en domicilios cuando haya riesgo inminente. También se crea una ruta nacional de atención al maltrato y se obliga a capacitar en protección animal a jueces, fiscales e inspectores.
Por su parte, la Ley Lorenzo (2454 de 2025) pone en marcha la transformación del uso de perros en seguridad privada. Aunque no prohíbe de inmediato esta práctica, establece un plan de reemplazo con tecnologías, reduce la edad laboral de los canes, exige retiro digno, condiciones dignas de trabajo y crea un Registro Nacional de Perros de Vigilancia. El SENA asumirá la formación en bienestar animal del personal a cargo.
Y la tercera, la Ley Kiara, aún pendiente de sanción presidencial, llenará un vacío normativo urgente: la regulación de hoteles, guarderías y otros servicios de cuidado animal. Con esta ley se busca garantizar estándares mínimos, proteger a los usuarios y formalizar un sector en auge que, hasta ahora, ha operado sin control estatal.
La senadora Andrea Padilla, autora de las tres normas, dejó clara la dimensión de lo logrado: “Hoy empezamos a construir Estado para los animales”. Sin embargo, advirtió que el reto apenas comienza. Para que estas leyes se traduzcan en una verdadera transformación, será clave el compromiso ciudadano, el periodismo vigilante, y una decidida inversión institucional.

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