En un encendido anuncio durante el Consejo de Ministros, el presidente Gustavo Petro confirmó el fin del Tratado de Libre Comercio con Israel y anunció una reforma al acuerdo con Estados Unidos. “No somos un país que arrodille la vida a la codicia”, aseguró.
Durante el Consejo de Ministros realizado el 29 de septiembre, el presidente Gustavo Petro anunció decisiones clave que marcan un giro en la política comercial exterior de Colombia: el fin del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Israel y la reforma al TLC con Estados Unidos, en vigencia desde hace más de 12 años.
Petro fue enfático al afirmar que el comercio no puede estar por encima de la vida, en referencia a los efectos ambientales y humanitarios de los acuerdos actuales. “Nosotros no somos esa clase de comercio que arrodilla la vida a la codicia. Con Israel deja de haber TLC”, declaró el mandatario, reiterando su postura crítica hacia la guerra en Gaza y la exportación de carbón a ese país, ya prohibida desde agosto de 2025.
Además, criticó fuertemente el modelo actual de exportaciones a Estados Unidos —centrado en petróleo y carbón— y planteó una transformación profunda: libre mercado para el etanol colombiano, impulso a vehículos eléctricos sin arancel y el fin de beneficios para maquinaria que emita CO₂. “Meter vehículos que emiten CO₂ es un asesinato”, sentenció.
Las cifras más recientes revelan tensiones crecientes:
- Exportaciones a EE. UU. subieron apenas 1,87% (julio 2024-julio 2025), mientras que la inversión extranjera directa desde ese país cayó un 15% en el primer semestre de 2025.
- En el caso de Israel, el 82,5% de las exportaciones en 2024 fueron carbón, sector en desplome, y se registró una caída del 35,3% en el número de empresas exportadoras.
Petro también respondió a la carta firmada por 500 empresarios que lo cuestionaron por sus declaraciones sobre las Fuerzas Militares de EE. UU.:
“Nos quieren enseñar que el comercio está por encima de la vida… pero eso no es ser colombiano”, dijo.
Con estas medidas, el Gobierno colombiano busca redirigir su política comercial hacia una visión más ambientalista y soberana, en medio de tensiones diplomáticas y críticas del sector empresarial.

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